viernes, 24 de junio de 2016

Dos años, dos días...

Dos años... solo dos años han pasado desde que  esa sensación hizo creer que tenías  las cosas bajo tu dominio, bajo control. Esa sensación de creer  que controlabas la situación, una ilusión subjetiva para que nuestro cerebro nos lleve al engaño en cuanto a nuestras posibilidades de morir.
Dos años que sin saberlo ese vínculo se había congelado y revolvió el estómago con sensaciones tan extrañas que creías que fuesen ajenas hacia tu persona, pero que en cambio eran tuyas, pues las padecías y las sentías, ese sentimiento de apagón inesperado que te dejó en shock.
Dos años, dos días, dos momentos raros, un Dos de confusiones, de desorientación, de cansancio, de nostalgia... malhumorados... sensibles más de la cuenta... dos días  y dos noches abrumadoras gritando despertar de esa pesadilla, reclamando paz y tranquilidad en tu conciencia.  Dos días y 48 horas insatisfecha contigo misma.

Comienzas a ver a la ansiedad como factor generador de tus  dolores de estómago, por haber tenido que enfrentarte a situaciones que producen miedo o que nos hacen sentirnos amenazadas, y por ello  nuestro cuerpo se prepara de un modo específico, somatizando.
 Notas cómo el  corazón bombea sangre más rápidamente y las funciones estomacales se te  paralizan. 

Por eso permitirse sentir emociones, que no son pocas, es algo recomendable. Porque algunas las sentimos sin llegar a saber que las tenemos en ese instante. 

Solo quiero intentar mostrar... mejor con una ilustración. Espero poder servir de ayuda y ser fuerte.



No hay comentarios:

Publicar un comentario