sábado, 27 de agosto de 2016

La belleza del jarrón hecho un ovillo...

La cabeza bien alta admira y observa el sonido de esas gotas congeladas que te llevan a un estado nostálgico, y caes en la tentación de permitir que el pasado te condicione, te paralice, que te afecte, que te deje secuelas... De tal manera que te veas envuelto en una vida llena de resentimiento,y dejándote derrotar, con la apatía ganando la batalla... no es de cobardes sino de supervivientes que han decidido cicatrizar el alma y auyentar las malas compañías. Y sobretodo de almas que se dan el placer de experimentar y se permiten sentir los lastres caer al suelo.
Porque al dejar ese jarrón roto proseguir su camino... has dejado caer las lagrimas, los lastres, el pasado... y has ido ,sin tú darte cuenta, coloreado la vida de belleza espontánea  y de sonrisas tintadas de te quieros, junto a miradas que han ido iluminando tu alma y te hicieron partir a esa estela llena de eternas gratitudes.

A pesar de que la impotencia aumenta por segundo, sea en Madrid, Aranjuez, Chilluevar  o Úbeda... y en cambio la paciencia se agota.Y que te carcoma el mal que sin ser consciente se ha apoderado manejando cada hilo de la marioneta, como aquel día.



Te vas encogiendo y la tensión va aumentando... fatal... Ha sido un mensaje de que algo no está siendo muy bien procesado... y las murallas están siendo de nuevo derribadas... El pasado sin palabras, sin imágenes... sin identidad... me consumen lentamente las cervicales, desgastando las reservas del ATM... Las lágrimas no se evaporan por el simple hecho de estar condicionada y en un contexto inadecuado para liberar tensiones... a pesar de haberse ido una a una tierra fértil y llena de esperanza, de almas increíbles... estoy asustada, tengo miedo... tengo miedo por sentir el estómago retorcerse y náuseas reclamar la salida... con la sonrisa apagada y con la mirada fría, cerrada son dejar paso al exterior, evitando que lean los verdaderos sentimientos.
Los trapecios se van convirtiendo en piedras caliza que se pulen en los sueños y se paralizan al despertar...
Con las carpetas expuestas en un cajón desordenado decides organizarlo y ver la evolución de esas pinceladas. 

Vislumbramos el horizonte con perspectiva, desde la distancia, desde ese lugar de retiro y de descanso donde vemos contemplar la lluvia fría .

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