viernes, 7 de octubre de 2016

Impotencia


Quiero contaros como a día de hoy estando en el siglo XXI... siguen pasando estas cosas inhumanas y que por desgracia nos descubren la cobardía de cómplices ajenos y de cómo evolucionamos a una sociedad inaudita.

Serían exactamente la una casi y cuarto de la madrugada, para ser exactos eran y catorce, y esos instantes la apagaron la color y automáticamente se derrumbó emocionalmente . 

Esos auxilios que la llamaban a grito a través de esas pupilas dilatadas llanas de angustia y ahogadas entre lágrimas que los ojos hinchados y rojos desprendían.  No podrá olvidar en mucho tiempo esa mirada de ayuda y de socorro. No podrá  olvidar el miedo que llenó de parálisis temporal su cuerpo entero y cómo con la mirada sólo le pudo decir que lo sentía y que no podía hacer nada. Ese vacío la llenó por completo, por un momento, que la dejó como un bloque de tejidos tisulares ahogados y cóndilos bloqueados que se relajarían al estar segura entre los brazos abiertos que la esperaban en casa, pero hasta entonces su estómago cerrado y con náuseas sólo quiso y pudo vislumbrar una bolsa de té entre pigmentos acuarelables llenos de dolor y de ira.

Los dientes avisando de que el bruxismo estaba en marcha y enviando mensajes a su vez a la nuca, esa nuca que apenas podía mover y que al mínimo dinamismo arenilla podía creer que tenía entre los discos de las vértebras cervicales. Al igual que los trapecios llenos de tensión y de bloqueo absoluto que pedían a gritos en todo el trayecto del metro un enantyum...

Impotencia. Impotencia es lo que experimentó.

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